Casarse es un sueño, pero planificar una boda puede convertirse en una pesadilla si caes en las trampas clásicas. Los errores más grandes ocurren cuando los novios se emocionan tanto que olvidan cosas básicas, como el presupuesto o el hecho de que no es posible complacer a todos.
Ahí lo tienen: nervios de punta, dinero que se va más rápido que el sueldo a final de mes y discusiones sobre el color de la servilleta.
Si estás en esta situación ¡tranquilo! Tómate un respiro, toma un café (o una copa de vino, dependiendo de tu nivel de estrés) y hablemos de los mayores errores que se cometen al planificar una boda.
¡Escríbelo todo cuidadosamente para no caer en estas trampas!
Gastar sin control y acabar en quiebra
¡Chicos, este es el campeón de los errores! Empiezas emocionado, ves esas fiestas de boda absurdas en Instagram y piensas: “¡Mi boda TIENE QUE SER ASÍ!”.
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Entonces vas y cierras un trato con un proveedor aquí, otro allá, eliges ese elegante buffet, ese vestido de princesa, esa banda en vivo... y antes de que te des cuenta, has gastado el precio de un auto nuevo y ni siquiera te has dado cuenta.
Entonces, el problema es que mucha gente olvida que además de la fiesta, hay otras cosas que pagar: el registro civil, la luna de miel, los anillos, el traje del novio (¡sí, él también necesita ropa!) e incluso esos toneladas de cargos ocultos que aparecen de la nada.
¿La solución? Consigue una hoja de papel, haz una hoja de cálculo, establece una cantidad que se ajuste a tu presupuesto y SIGUE ESTE PLAN. De hecho, prioriza lo que realmente importa y trata de no caer en la tentación de incluir cada detalle costoso en el presupuesto.
Casarse es hermoso, pero casarse con deudas no es nada romántico.
Tratando de complacer a todos y olvidándose de ustedes mismos.
La lista de invitados y las opiniones familiares son una auténtica bomba de tiempo. Siempre hay algún pariente que piensa que tiene derecho a opinar sobre todo.
—¡Ah, pero qué pasa con el primo del vecino de tu madre! ¡Se enfadará si no lo invitan! Y así la lista de invitados se convierte en una boda colectiva.
Otro clásico: tu madre quiere una boda tradicional, tu suegra quiere una temática rústica, tu madrina cree que tiene que haber espectáculo en vivo… y antes de que te des cuenta, tu fiesta no tiene NADA que ver con lo que soñaste.
La verdad es que no se puede complacer a todo el mundo. ¿Y sabéis qué más? ¡No hay necesidad! Este día es TUYO. Así que escucha las opiniones, agradece los consejos, pero sigue tu corazón y haz la fiesta como quieras.
Si alguien se queja, mala suerte. La boda es vuestra, no un evento colectivo para complacer a todos.
Dejar todo para el último momento y entrar en pánico
Si hay algo que sale mal en el matrimonio, es confiar en "lo resolveré más tarde". Amigo, si dejas todo para el último momento ¡el caos llamará a tu puerta!
Proveedores agotados, precios por las nubes, vestidos que llegan a última hora y, por supuesto, esa desesperación cuando te das cuenta de que has olvidado algo imprescindible.
Los mayores errores en este punto incluyen cosas como: no probarse el vestido o los zapatos previamente (y pasarse todo el día sufriendo dolores), no revisar la documentación necesaria para el registro civil.
¿Te imaginas qué pasaría si te faltara un documento y no pudieras casarte? ¡Ayuda! Además de todo esto, otro error es confiar ciegamente en los proveedores sin investigar primero. ¿Quieres evitar esta catástrofe? ¡Organizar!
Por último, haz una lista de verificación, organiza las cosas con antelación y, por el amor de Dios, revisa todo al menos dos veces. ¡Cuantas menos sorpresas de última hora haya, mejor!
Preocuparse más por la fiesta que por la boda
Este es un error que nadie nota hasta que es demasiado tarde. Pasas meses preocupándote por la decoración, la lista de invitados, los menús, la música, los regalos de la fiesta… y olvidas una cosa fundamental: ¡LA RELACIÓN!
El matrimonio no es sólo un día de celebración, es toda una vida juntos. De nada sirve tener una fiesta increíble si pasas el tiempo de compromiso peleando por detalles tontos.
He visto parejas separarse antes del matrimonio porque el estrés era tanto que la relación se vino abajo. Así que recuerda: las fiestas son importantes, pero tu relación es más importante.
Tómense tiempo para disfrutar juntos, sin hablar de matrimonio. Hable sobre el futuro, sus planes, lo que espera de la vida de casado. ¡El matrimonio es sólo el comienzo de una historia, no el punto final después de la fiesta!
Los mayores errores al planificar una boda
Entonces, ahora que conoces los errores más grandes que cometen las parejas al planificar su boda, ¡evitemos estas trampas y hagamos que todo sea más fácil!
Establece un presupuesto que se ajuste a tu presupuesto, prioriza lo que tenga sentido para ti, no intentes complacer a todos y, sobre todo, recuerda que lo más importante no es la fiesta, sino la vida en común que comienza después de ella.
El matrimonio no tiene por qué ser una pesadilla. Si te organizas adecuadamente, podrás disfrutar de todo el proceso y llegar al gran día con una sonrisa en la cara (¡y sin deudas!).
¿Por fin, planifiquemos esta boda de la manera correcta?